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    December 19

    La Vida No Me Contrata (Strawberry Hardcore)

    La vida no me contrata  (Strawberry Hardcore)  - de su último cd : Todos vamos a morir.

    STRAWBERRY HARDCORE es un grupo de Punk-Rock/Hardcore Melódico formado por integrantes de DEF CON DOS, entre ellos César Strawberry, éste es su 2ª disco.

     
      Aquí dejo una foto mía de hace unos años con Strawberry, de cuando vinieron a Las Palmas a promocionar el último cd de DCD "Recargando".

    December 18

    ¡ ABAJO, SATÁN ! ( Clive Barker )


    Las circunstancias habían hecho a Gregorius un hombre incalculablemente rico. Poseía flotillas, palacios, sementales, ciudades. En realidad, eran tantas sus posesiones que a los encargados de enumerarlas -cuando los acontecimientos de esta historia llegaron a su monstruosa conclusión- les parecía a veces más rápido hacer una lista de las cosas que Gregorius no poseía.


    Era rico, pero distaba mucho de ser feliz. Lo habían criado en la religión católica, y en sus primeros años -antes de su vertiginoso ascenso a la fortuna- había encontrado solaz en la fe. Pero la habia abandonado luego, y a la edad de cincuenta y cinco años, con el mundo a sus pies, despertó una noche para descubrir que carecía de Dios.

    Fue un amargo golpe, pero de inmediato tomó las medidas necesarias para subsanar la pérdida. Viajo a Roma, habló con el Sumo Pontífice, rezó día y noche; fundó seminarios y colonias de leprosos. Pero Dios se negaba a mostrarle siquiera la uña del dedo gordo del pie. Al parecer, Gregorius estaba dejado de la mano de Dios.

    Desesperado, se le metió en la cabeza que la única manera de conseguir su propósito de volver a los brazos del Hacedor seria arriesgar el alma del modo más disparatado. La idea tenía sus meritos. «Supongamos que lograra concertar un encuentro con Satán, el enemigo mayor -penso Gregorius-; ¿acaso Dios, al verme in extremis, no se sentiría obligado a intervenir para hacerme volver al redil?»

    Se trataba de un buen plan, pero ¿cómo llevarlo a cabo? El Diablo no acudía con una simple llamada, aunque proviniera de un magnate como Gregorius, y sus búsquedas no tardaron en demostrarle que los métodos tradicionales de invocar al Señor de las Tinieblas -mancillar el Sagrado Sacramento, el sacrificio de criaturas- no fueron más efectivos que las buenas obras para provocar a Jehová. Solo al cabo de un año de deliberaciones logró dar con un plan maestro. Mandaría construir un Infierno en la Tierra, un infierno moderno tan monstruoso que el Tentador se sentiría tentado e iría allí a establecer su reino como lo hace el cuco en los nidos robados.

    Buscó por todo el mundo un arquitecto, y en las afueras de Florencia, languideciendo en un manicomio, encontró a un hombre llamado Leopardo, cuyos planos para los palacios de Mussolini poseían una grandeza demencial que se adaptaba perfectamente al proyecto de Gregorius. Leopardo fue sacado de su celda -era un hombre fétido, una piltrafa- y le devolvieron sus sueños. Su prodigioso genio no le había abandonado.

    Para alimentar su inventiva, recorrieron las grandes bibliotecas del mundo en busca de las descripciones de los Infiernos, tanto seglares como metafísicas; las bóvedas de los museos fueron saqueadas en busca de las imágenes prohibidas del martirio. No se dejó piedra por levantar si se sospechaba que debajo se ocultaba algo perverso.

    Los planos acabados debían algo a Sade y a Dante, y algo más a Freud y a Kraft-Ebbing, pero también contenían elementos que ninguna mente había concebido jamás, o al menos, nadie se había atrevido a consignarlos sobre el papel.

    Se escogió un terreno en el norte de África y comenzó la construcción del Nuevo Infierno de Gregorius. Absolutamente todo lo relacionado con aquel proyecto batió los records. Sus cimientos eran mucho más vastos, sus paredes más gruesas, la fontanería más elaborada que la de ningún otro edificio construido hasta la fecha. Gregorius contemplaba su lenta evolución con un entusiasmo que no había saboreado desde sus primeros años de constructor de imperios. Resulta innecesario decir que en todas partes se lo tomó por loco. Los amigos que había tenido durante años se negaron a relacionarse con el; varias de sus empresas quebraron cuando los inversores se espantaron al leer los informes de su demencia. No le importó. Su plan no podía fallar. El Diablo tenía que acudir, aunque sólo fuera por la curiosidad de ver el Leviatan erigido en su nombre, y cuando apareciera, Gregorius lo estaría esperando.
    Las obras tardaron cuatro años, y se llevaron la mejor parte de la fortuna de Gregorius. El edificio terminado tenía el tamaño de media docena de catedrales, y albergaba todas las instalaciones que el Ángel de las Tinieblas pudiera desear. Tras sus muros había fuegos, de modo que desplazarse por sus muchos corredores constituía una agonía insoportable. Las habitaciones que daban a esos corredores contaban con todos los dispositivos imaginables de tortura -agujas, parrillas, cepos- que el genio de los torturadores de Satán hubiera utilizado. Había hornos grandes como para quemar familias enteras; piscinas hondas como para ahogar generaciones. El Nuevo Infierno era una atrocidad a la espera de suceder, una celebracion de la inhumanidad a la que sólo le faltaba su causa primera.

    Los constructores se marcharon agradecidos. Entre ellos se rumoreaba que hacía tiempo que Satán vigilaba la construcción de su domo del placer. Algunos llegaron a sostener que lo habían visto en los niveles más profundos, donde el frío era tan intenso que helaba la orina en la vejiga. Existían pruebas que respaldaban esa creencia en las presencias sobrenaturales cernidas sobre el edificio a medida que éste alcanzaba su término. Un ejemplo era la cruel muerte de Leopardo; se había arrojado -o, como sostenían los supersticiosos, había sido lanzado- por la ventana del sexto piso del hotel donde se hospedaba. Fue sepultado con la debida extravagancia.

    De modo que solo, en el Infierno, Gregorius se dedicó a esperar.

    No tuvo que esperar mucho. No había pasado allí mas que un día, cuando oyó ruidos provenientes de las profundidades inferiores. Rebosante de expectación, fue en busca de su fuente, pero sólo se encontró con la turbulencia de los baños de excrementos y el rugido de los hornos. Regresó a sus aposentos del noveno nivel y esperó. Volvió a oír ruidos; volvió a ir en busca de su fuente, y nuevamente regresó desalentado.

    Pero los disturbios no cesaron. En los días siguientes, apenas pasaban diez minutos sin que oyera algún ruido de invasión. El Príncipe de las Tinieblas estaba allí, a Gregorius no le cabía duda, pero se mantenía en las sombras. Gregorius se conformó con seguirle el juego. Al fin y al cabo, era la fiesta del Demonio. Y a él le tocaba participar en el juego que escogiese.

    En los largos y a veces solitarios meses que siguieron, Gregorius se aburrió de jugar al escondite y comenzó a exigirle a Satán que se mostrara. El eco de su voz se perdía por los desiertos pasillos sin obtener respuesta, hasta que la garganta se le irritó de tanto gritar. A partir de entonces, continuó con su búsqueda en forma silenciosa, con la esperanza de sorprender a su inquilino. Pero el Ángel Apostata siempre huía antes de que Gregorius lograra acercarse lo bastante como para verle.

    Jugarían un juego de desgaste, Satán y él, persiguiéndose a través de hielos, fuegos, hielos otra vez. Gregorius se decía que debía tener paciencia. El Diablo había acudido, ¿o no? ¿Acaso en el picaporte no había dejado la señal de su dedo? ¿Y sus excrementos en las escaleras? Tarde o temprano el Supremo Malvado revelaría su rostro y Gregorius le escupiría a la cara.

    El mundo exterior prosiguió su camino, y Gregorius fue incluido en el mismo grupo que otros reclusos arruinados por las riquezas. Su Locura, término con el que se conocía su obra, no carecía del todo de visitantes. Algunos le habían amado demasiado como para olvidarlo -unos pocos, que habían sacado provecho de él, esperaban aprovecharse aun más de su locura-, y se atrevieron a trasponer la puerta del Nuevo Infierno. Estos visitantes realizaron el viaje sin anunciar sus intenciones, temerosos de encontrarse con la desaprobación de sus amigos. Las investigaciones para esclarecer su desaparición jamás lograron ir más allá de África del Norte.

    Y en su Locura, Gregorius seguía persiguiendo a la Serpiente, y ésta lo eludía, no sin dejar más y más terribles señales de su presencia a medida que pasaban los meses.

    Fue la esposa de uno de los visitantes desaparecidos quien finalmente descubrió la verdad, y advirtió a las autoridades. La Locura de Gregorius fue puesta bajo vigilancia, y finalmente -unos tres años después de terminada-, un cuarteto de funcionarios tuvieron la bravura de trasponer la puerta.

    Sin el debido mantenimiento, la Locura había comenzado a deteriorarse de mala manera. En muchos de los niveles fallaban las luces; las paredes se habían enfriado; sus pozos de alquitrán se habían solidificado. A medida que los funcionarios se internaron en sus bóvedas oscuras en busca de Gregorius, hallaron amplias evidencias de que, a pesar de su decrépita condición, el Nuevo Infierno continuaba en perfecto funcionamiento. En todos los hornos había cuerpos con caras enormes y negras; en muchos cuartos había restos humanos sentados y colgados, degollados, o descuartizados.

    El terror de los funcionarios fue creciendo con cada puerta que abrían, con cada nueva abominación en la que posaban los febriles ojos.
    Dos de los cuatro que traspusieron la puerta jamás llegaron a la cámara del centro. El terror pudo con ellos mucho antes, y huyeron para ser acechados en algún pasadizo sin salida y añadidos a los cientos que habían perecido en la Locura desde que Satán fijara allí su residencia.
    De los dos que finalmente desenmascararon al culpable, sólo uno tuvo el coraje de contar lo que vio, aunque las escenas que presenció en el corazón de la Locura eran demasiado terribles para expresarlas en palabras.

    No había señales de Satán, naturalmente. Allí sólo se encontraba Gregorius. El maestro constructor, al no hallar a nadie que habitara la casa que tantos sudores le costara, la había ocupado él mismo. Le acompañaban unos cuantos discípulos que había logrado reunir a lo largo de los años. Al igual que él, parecían criaturas corrientes. Pero en el edificio no había instrumento de tortura del que no hubieran hecho un uso prolijo y despiadado.

    Gregorius no se resistió al arresto; en realidad, pareció satisfecho de contar con una plataforma desde la que vanagloriarse de sus carnicerías. Posteriormente, durante el juicio al que fue sometido, habló libremente de su ambición, de sus apetitos, de toda la sangre que seguiría derramando si lo dejaban en libertad. Juró que sería suficiente como para ahogar todas las creencias y sus ilusiones. Pero aquello le supo a poco. Porque Dios se pudría en el Paraíso y Satán en el Abismo, ¿y quién iba a detenerlo?

    Durante el juicio fue muy vilipendiado, y posteriormente, en el manicomio, donde murió al cabo de dos meses escasos en circunstancias poco claras. El Vaticano destruyó todos los informes que sobre el guardaba en sus archivos; los seminarios fundados en su impío nombre fueron disueltos.

    Pero incluso entre los cardenales, hubo quienes no lograron olvidar su impenitente maldad, y en privado, algunos se preguntaban si su estrategia no habría triunfado. Si al abandonar toda esperanza en los ángeles -caídos o no-, no se habría convertido él también en un ángel más.

    O en todo lo que la Tierra podía soportar de semejantes fenómenos.




    December 17

    La Hora Chanante : Consejos para hablar en Gañán

    Me parto con la última parte, la del "Vocabulario gañán"....... xD
      
    December 15

    Ebichu se pone malita :(

    La parte en la que Ebichu está soñando es buenísima!!!!  xD  
    (no la del principio sino cuando está enferma)


      
    December 14

    Conoce a grupos desconocidos......... (qué frase más tonta xD)


      Una buena forma de descubrir nuevos grupos, ya sean:

    -Grupos que empiezan
    -Desconocidos fuera de EEUU (o del país que sean)
    -Grupos que llevan tiempo, conocidos o relativamente conocidos en España (entre los que escuchen el estilo musical al que pertenecen claro), a los que no habías prestado atención (a mí me paso con grupos como Less than Jake y ahora mismo es uno de los que más escucho)

    ....es escuchar bandas sonoras de videojuegos.

    Cada vez existen más videojuegos cuya banda sonora está compuesta por éxitos de grupos Punk, NuMetal, etc.

    Un claro ejemplo es el de la serie "Tony Hawk Pro-Skater" que desde 1999 anima sus juegos con la mejor música Punk (también con algo Hip-Hop).
    Gracias a este juego descubrí al grupo Goldfinger con su fantástico tema "Superman".

    Otro ejemplo es el de la serie "Burnout", donde descubrí a Billy Talent antes de hacerse conocidos en España. Existen más juegos, es cuestión de ir probando.

     Algunos son grupos de sólo un par de canciones decentes pero otros tienen un repertorio bastante bueno, vale la pena darles una oportunidad.

     Para ir abriendo boca os dejo unos cuantos videoclips. ¡A disfrutar! Otro día pongo más.


    GRUPO - TEMA


    GLASSJAW - Pretty Lush

      

    CHRONIC FUTURE - Time and Time Again
     
      

    1208 - The Next Big Thing

      

    MUDMEN - Animal

      

    ANIMAL ALPHA - Bundy

      
    December 12

    El Malo Malísimo al Abordaje!!!!!!

     
     Capítulo de la serie: "IMP".

    December 10

    El Puente del Troll -[Terry Pratchett ]-



    Relato corto del MUNDODISCO protagonizado por COHEN EL BÁRBARO, antaño héroe legendario, azote de muchos ( de cualquiera que se interpusiera en su camino ).

    Pese a estar ahora entrado en años, no dejará de dar guerra ( literalmente... ).

    Todo un hombre de costumbres....

    El viento soplaba en las montañas y llenaba el aire de diminutos cristales de hielo.

         Hacía demasiado frío para nevar. Cuando el tiempo estaba así, los lobos bajaban a los pueblos y, en el corazón de los bosques, los árboles explotaban al congelarse.

         Cuando hacía un tiempo así, la gente sensata permanecía en sus casas, frente al hogar, y se contaban historias sobre héroes.

         Eran un viejo caballo y un viejo jinete. El caballo parecía una tostadora empaquetada al vacío; el hombre tenía el aspecto de que el único motivo por el que no caía de su montura era que no podía reunir las fuerzas necesarias para ello. A pesar del cortante viento helado, sólo iba vestido con una corta falda de piel y un vendaje sucio en una rodilla.

         Se quitó una empapada colilla de los labios y la aplastó contra la otra mano.

         -Está bien, vamos a hacerlo -dijo.

         -Para ti es muy fácil -contestó el caballo-. Pero ¿y si tienes uno de tus ataques de vértigo? Y últimamente tienes la espalda fatal. ¿Cómo me sentiré, si nos devoran porque tienes un tirón en la espalda en un mal momento?

         -Eso no pasará -aseguró el hombre.

         Se deslizó hasta las heladas piedras y sopló sobre sus dedos. Luego sacó del fardo una espada con un filo que parecía una sierra mal conservada y asestó unos mandobles en el aire con escasa convicción.

         -Todavía conservo mi viejo estilo -comentó.

         El hombre hizo una mueca y fue a apoyarse en un árbol.

         -Juraría que esta maldita espada es más pesada cada día.

         -Tendrías que volver a guardarla -le aconsejó el rocín-. Ya basta por hoy. ¡Hacer estas cosas a tu edad! No está bien.

         El hombre puso los ojos en blanco.

         -¡Jodida subasta! Esto es lo que me pasa por comprar algo que perteneció a un mago -maldijo, dirigiéndose al frío mundo en general- Te miré los dientes y los cascos, pero no se me ocurrió escuchar.

         -¿Quién crees que estaba pujando contra ti? -replicó el equino.

         Cohen el Bárbaro siguió apoyado en el árbol. No estaba totalmente seguro de poder volver a enderezarse.

         -Debes de tener muchos tesoros escondidos -supuso el caballo-. Podríamos ir hacia el Límite. ¿Qué te parece? Es bonito y hace calor. Un bonito y caluroso lugar, con una playa, ¿eh? ¿Qué me dices?

         -No hay ningún tesoro -declaró Cohen-. Me lo gasté todo. En bebida. Lo di todo. Lo perdí.

         -Debiste haber guardado algo para la vejez.

         -Jamás pensé que llegaría a la vejez.

         -Algún día morirás -dijo el caballo-. Podría ser hoy.

         -Ya lo sé. ¿Por qué crees que he venido aquí?

         El equino se giró y miró hacia el barranco. Allí, el camino era tortuoso y difícil de seguir. Unos árboles jóvenes se abrían paso entre las piedras. El bosque estaba apiñado a ambos lados. En unos años más, nadie sabría que allí había habido un sendero. Por su aspecto, tampoco lo sabía nadie ahora.

         -¿Has venido aquí a morir?

         -No. Pero hay algo que siempre he querido hacer. Desde que era un muchacho.

         -¿Ah, sí?

         Cohen intentó incorporarse. Los tendones lanzaron mensajes candentes por sus piernas.

         -Mi padre... -chilló. Luego recuperó el control-. Mi padre me dijo... -Pugnó por tomar aire.

         -Hijo... -trató de ayudarlo el caballo.

         -¿Qué?

         -Hijo. Ningún padre llama a su chaval “hijo” a menos que esté a punto de impartirle algo de su sabiduría. Todo el mundo lo sabe.

         -Son mis recuerdos.

         -Perdón.

         -Me dijo: “Hijo...”. Sí, vale. “Hijo, cuando venzas a un troll en combate singular, podrás hacer cualquier cosa.”

         El caballo parpadeó. Luego volvió a examinar el sendero entre los árboles hasta la profundidad del barranco. Allí había un puente de piedra

         Tuvo un horrible presentimiento.

         Pateó nerviosamente el suelo con los cascos.

         -Vamos hacia el Límite -insistió-, es bonito y hace calor.

         -No.

         -¿Qué ganamos matando a un troll? ¿Qué conseguirás con eso?

         -Un troll muerto. De eso se trata. En cualquier caso, no es necesario matarlo. Basta con vencerlo. Uno contra uno. Mano a... troll. Si no lo intento, mi padre se revolverá en la tumba.

         -Me dijiste que te expulsó de la tribu cuando tenías once años.

         -Lo mejor que pudo haber hecho jamás. Me enseñó a volar con las alas de otros. Ven aquí, ¿quieres?

         El caballo se puso a su lado. Cohen se agarró a la silla y se incorporó.

         -Y tú quieres luchar hoy con un troll... -rezongó el equino.

         Cohen rebuscó en el saco y extrajo la bolsa de tabaco. El viento sacudió el papel de fumar mientras enrollaba un cigarrillo.

         -Eso es -asintió.

         -Y hemos hecho todo este camino para eso.

         -Teníamos que hacerlo -dijo Cohen-. ¿Cuándo fue la última vez que viste un puente con un troll debajo? Cuando yo era un chaval, había a cientos. Ahora hay más trolls en las ciudades que en las montañas. La mayoría, gordos como cerdos. ¿Para qué combatimos en tantas guerras? Ahora... cruza ese puente.

         Era un puente solitario sobre un río poco profundo, espumoso y traicionero en un hondo valle. La clase de lugar donde uno se topa con...

         Una figura gris saltó sobre el parapeto y cayó con los pies separados frente al caballo. Blandía un garrote.

         -Está bien -gruñó.

         -Oh... -empezó el caballo.

         El troll parpadeó. Incluso los cielos fríos y nubosos del invierno reducían seriamente la conductividad del cerebro de silicona de un troll. Tardó todo este tiempo en darse cuenta que no había nadie en la silla. Parpadeó de nuevo, porque sintió de pronto la punta de un cuchillo en el cogote.

         -Hola -saludó una voz junto a su oreja.

         El troll tragó saliva. Pero con mucho cuidado.

         -Mira, esto es una tradición, ¿vale? -dijo a la desesperada-. En un puente como éste, la gente tiene que esperar que aparezca un troll. Por cierto -añadió, cuando otro pensamiento llegó a duras penas-, ¿cómo es que no te he oído acercarte?

         -Porque esto lo hago bien -repuso el viejo.

         -Eso es verdad -confirmó el rocín-. Se ha acercado sigilosamente a otros hombres más veces de las que tú has asustado a tus cenas.

         El troll se arriesgó a mirarlo de reojo.

         -¡Por todos los demonios! -susurró-. Te crees que eres Cohen el Bárbaro, ¿no?

         -¿Y tú qué crees? -dijo Cohen el Bárbaro.

         -Escucha -intervino el caballo-, si no se hubiese envuelto las rodillas con vendas, lo habrías descubierto por el crujir de sus huesos.

         El troll necesitó un cierto tiempo para entenderlo.

         -¡Oh, vaya! -exclamó jadeante-. ¡En mi puente! ¡Vaya!

         -¿Qué? -preguntó Cohen.

         El troll se zafó de la presa y agitó las manos frenéticamente.

         -¡Está bien! ¡Está bien! -gritó mientras Cohen avanzaba-. ¡Ya me tienes! ¡Ya me tienes! ¡No voy a resistir! Sólo quiero llamar a mi familia, ¿de acuerdo? De lo contrario, nadie me creerá. ¡Cohen el Bárbaro! ¡En mi puente!

         Su pecho, enorme y duro como una piedra, se hinchó aún más.

         -Mi jodido cuñado siempre está fardando de su jodido puente de madera -añadió-, y mi mujer no sabe hablar de otra cosa. ¡Ja! Me gustaría verle la cara ahora... ¡Oh, no! ¿Qué vas a pensar de mí?

         -Buena pregunta -dijo Cohen.

         El troll soltó el garrote y estrechó la mano a Cohen.

         -Me llamo Mica -se presentó-. ¡Qué gran honor! -Se asomó al parapeto y vociferó-: ¡Berila! ¡Sube! ¡Y trae a los niños!

         Cuando se volvió hacia Cohen, el rostro del troll estaba resplandeciente de felicidad y orgullo.

         -Berila siempre dice que tendríamos que mudarnos, encontrar algo mejor; pero yo le contesto que este puente ha sido de nuestra familia durante generaciones. Siempre ha habido un troll bajo el Puente de la Muerte. Es la tradición.

         Una enorme mujer troll con dos niños a cuestas subió por la ribera arrastrando los pies, seguida de una fila de trolls más pequeños. Todos ellos se alinearon detrás de su padre y observaron a Cohen con grandes ojos.

         -Te presento a Berila -dijo el troll. Su mujer miró ceñuda a Cohen-. Y éste... -empujó hacia adelante a una copia más pequeña y enfurruñada de sí mismo- es mi chaval, Pedregal. Una lasca de la vieja roca. Será el que se encargue del puente cuando yo ya no esté, ¿verdad, Pedregal? ¡Mira, este señor es Cohen el Bárbaro! ¿Qué te parece, eh? ¡En nuestro puente! No sólo tenemos mercaderes ricos y fofos como tu tío Piritas -añadió el troll, hablando todavía a su hijo mirando por el rabillo del ojo a su mujer-: tenemos héroes de verdad, como en los viejos tiempos.

         La mujer del troll miró a Cohen de arriba abajo.

         -¿Es rico, éste? -preguntó.

         -El dinero no tiene nada que ver -contestó el troll.

         -¿Vas a matar a papá? -inquirió Pedregal, suspicaz.

         -¡Pues claro que sí! -afirmó Mica con severidad-. Es su trabajo. Y luego seré famoso y me mencionarán en canciones y en cuentos. Éste es Cohen el Bárbaro, ¿comprendes?, no un gilipollas del pueblo. Es un héroe famoso que ha hecho todo este viaje para vernos, así que mostradle más respeto.

         -Lo siento, señor -se disculpó después ante Cohen-. Ya sabe cómo son los chicos de hoy.

         El caballo empezó a reírse con disimulo.

         -Bueno, escucha... -empezó Cohen.

         -Recuerdo que papá me contó cosas de usted cuando yo era un guijarrito -dijo Mica-. “Monta sobre el mundo como un closo”, me decía.

         Se produjo un silencio. Cohen se preguntó qué era un “closo” y sintió la pétrea mirada de Berila clavada en él.

         -No es más que un viejo -comentó ella-. No me parece un héroe. Si es tan bueno, ¿por qué no es rico?

         -Bueno, escucha... -intentó contestar Mica.

         -¿Esto es lo que hemos estado esperando todos estos años? -lo interrumpió la troll-. ¿Por esto hemos estado bajo un puente con goteras? ¿Esperando a gente que no venía nunca? ¿Esperando a viejos con las piernas vendadas? ¡Tendría que haber hecho caso a mi madre! ¿Y ahora quieres que deje a mi hijo quedarse sentado bajo el puente esperando a que venga otro viejo a matarlo? ¿Esto es ser un troll? ¡Bueno, pues ni hablar!

         -¿Quieres escucharme?

         -¡Ja! ¡Piritas no tiene viejos! ¡Consigue mercaderes ricos y gordos! Es alguien. ¡Debiste haber ido con él cuando tuviste la ocasión!

         -¡Antes comería gusanos!

         -¿Gusanos, eh? ¿Desde cuándo podemos permitirnos comer gusanos?

         -¿Podemos hablar en privado? -intervino Cohen.

         Echó a andar hacia el otro extremo del puente, haciendo oscilar la espada. El troll lo siguió, caminando sin hacer ruido.

         Cohen buscó la bolsa de tabaco. Miró al troll y sostuvo la bolsa en alto

         -¿Fumas? -le preguntó.

         -Eso puede matarte -repuso el troll.

         -Sí. Pero no hoy.

         -¡No te quedes todo el día charlando con tus amigotes! -vociferó Berila desde su lado del puente-. ¡Hoy te toca ir al aserradero! Ya sabes que Chert dijo que no podría guardarte el empleo si no te tomabas el trabajo en serio!

         Mica sonrió a Cohen con un gesto de disculpa.

         -Se preocupa mucho por mí -le explicó.

         -¡No voy a recorrerme el río otra vez para sacarte del lío! -rugió Berila-. ¡Cuéntale lo de los machos cabríos, señor Gran Troll!

         -¿Machos cabríos? -se extrañó Cohen.

         -No sé nada de esos machos cabríos -dijo Mica-. Siempre está hablando de los machos cabríos, y yo no sé nada de ellos. -E hizo una mueca.

         Observaron cómo Berila se llevaba a los jóvenes trolls por la ribera hasta la oscuridad que se extendía bajo el puente.

         -La cuestión es que no pretendía matarte -declaró Cohen cuando quedaron a solas.

         El troll quedó decepcionado.

         -¿No?

         -Sólo quería tirarte desde el puente y robarte los tesoros que tuvieras.

         -¿Sí?

         Cohen le dio unas palmadas en la espalda.

         -Además -añadió-, me gusta la gente con... buena memoria. Eso es lo que necesita el país: buena memoria.

         -Hago cuanto puedo, señor -repuso el troll, poniéndose firmes-. Mi chaval quiere ir a trabajar a la ciudad. Le he dicho que ha habido un troll bajo este puente durante casi quinientos años...

         -Así que, si me entregas tu tesoro, seguiré mi camino -prosiguió Cohen.

         El rostro del troll se crispó en un súbito ataque de pánico.

         -¿Tesoro? No tengo ninguno.

         -¡Oh, vamos! ¿Con un puente como el tuyo?

         -Si, pero ya nadie baja por el sendero -dijo Mica-. La verdad es que has sido el primero en varios meses. Berila dice que tendría que haberme ido con su hermano cuando construyeron la nueva vereda por su puente, pero -levantó la voz- yo dije: ha habido trolls bajo este puente...

         -Ya, ya -lo cortó Cohen.

         -El caso es que el puente se está cayendo -continuó el troll-. Y no tienes idea de lo que cobran los albañiles. ¡Serán cabritos esos enanos! No puede uno confiar en ellos. -Se inclinó hacia Cohen y agregó en tono confidencial-: Para ser franco, tengo que trabajar tres días a la semana en el aserradero de mi cuñado para llegar a fin de mes.

         -Creía que tu cuñado vivía bajo un puente.

         -Uno de ellos. Pero mi mujer tiene tantos hermanos como los perros tienen pulgas -explicó el troll, y miró hacia el torrente con desolación-. Uno de ellos es maderero en Aguas Agrias, otro tiene el puente, el tercero es un gordo comerciante en Pica Amarga. ¿Te parece trabajo para un troll?

         -Pero uno está en el negocio de los puentes.

         -¿El negocio de los puentes? ¿Sentado sobre una caja todo el día haciendo pagar una pieza de plata a los viajeros que quieren cruzar? ¡La mitad del tiempo ni siquiera está en su sitio! Paga a un enano para que le haga de recaudador. ¡Y se llama troll! ¡No puedes distinguirlo de un humano a menos que lo mires de cerca!

         Cohen asintió, comprensivo.

         -¿Sabes que tengo que ir a cenar con ellos cada semana? -prosiguió el troll-. ¿Con los tres? Y tener que escucharles que hay que adaptarse a los tiempos... -¿Qué hay de malo en ser un troll bajo un puente? -agregó, mirando con tristeza a Cohen-. Me crié para ser un troll bajo un puente, y quiero que Pedregal sea un troll bajo un puente cuando yo ya no esté. ¿Qué hay de malo en eso? Si no, ¿qué sentido tiene todo? ¿Para qué vivimos?

         Se recostó en el parapeto con gesto abatido, mirando hacia las espumosas aguas.

         -¿Sabes? -dijo Cohen despacio-, recuerdo la época en que un hombre podía cabalgar desde aquí a las Montañas Afiladas y no ver ningún otro ser vivo. -Paseó los dedos por la espada y añadió-: Al menos, ninguno en un largo trecho.

         Tiró la colilla al agua y continuó:

         -Ahora, todo son granjas. Pequeñas granjas dirigidas por gente pequeña. Y vallas por todas partes. Mires donde mires, verás granjas, vallas y gente pequeña.

         -Ella tiene razón -dijo el troll, continuando su conversación anterior-. No hay futuro en seguir saltando de debajo de un puente.

         -No tengo nada contra las granjas, por supuesto -prosiguió Cohen-. Ni contra los granjeros. Tiene que haberlos. Lo malo es que antes estaban muy lejos, en los límites. Ahora esto es el límite.

         -Siempre hacia atrás -declaró el troll-. Siempre cambiando. Como mi cuñado Chert. ¡Un aserradero! ¡Un troll dirigiendo un aserradero! ¡Y tendrías que ver el lío que está organizando con el bosque de las Sombras Cortadas!

         Cohen, sorprendido, levantó la mirada.

         -¿Cuál, el de las arañas gigantes?

         -¿Arañas? Ya no hay arañas allí. Sólo tocones de árbol.

         -¿Tocones? ¿Tocones? Me gustaba ese bosque. Era... bueno, era oscuro. Hoy en día ya no se encuentra un bosque sombrío. En un bosque como ése se sabía lo que era sentir terror.

         -¿Quieres sombras? Lo está replantando con abetos rojos -dijo Mica.

         -¡Abetos!

         -No es idea suya. No distingue un árbol de otro. Todo se le ocurrió a Arcilla. Él lo enredó.

         Cohen sintió un mareo.

         -¿Y quién es Arcilla?

         -Te he dicho que tengo tres cuñados, ¿no? Éste es el comerciante. Dijo que, si se replantaba, sería más fácil vender el terreno.

         Se produjo una larga pausa mientras Cohen asimilaba la información.

         -No se puede vender el bosque de las Sombras Cortadas -dijo por fin-. No pertenece a nadie.

         -Así es. Dice que por eso puede venderlo.

         Cohen descargó el puño sobre el parapeto. Una piedra se desprendió y cayó al barranco.

         -Perdón -se excusó.

         -No te preocupes. Ya te he dicho que se está cayendo a pedazos.

         Cohen se revolvió.

         -¿Qué ocurre? Recuerdo todas las grandes guerras del pasado. ¿Tú no? Debiste de luchar en ellas también.

         -Llevaba un garrote, sí.

         -Se suponía que todo era por un nuevo y brillante futuro basado en la ley y todo lo demás. Eso era lo que decía la gente.

         -Bueno, yo combatía porque un troll grandullón con un látigo me obligaba -dijo Mica con cautela-. Pero sé lo que quieres decir.

         -Quiero decir que no lo hicimos por los granjeros y los abetos rojos, ¿no?

         -Y aquí estoy yo reivindicando este puente -filosofó Mica, con gesto abatido-. Y tú has hecho todo este camino...

         -Y había un rey o algo así -continuó Cohen vagamente, contemplando el agua-. Y creo que había hechiceros. Pero seguro que había un rey. Estoy casi seguro. Jamás lo conocí. ¿Sabes? -Sonrió al troll-. No logro acordarme de su nombre. No creo que me lo dijeran nunca.

     

         Una media hora después, el caballo de Cohen salió de los sombríos bosques a un páramo desolado y azotado por el viento. Siguió caminando con paso cansino por un tiempo hasta que dijo:

         -Muy bien... ¿Cuánto le has dado?

         -Doce piezas de oro -contestó Cohen.

         -¿Por qué le diste doce piezas de oro?

         -Sólo llevaba doce.

         -Debes de estar loco.

         -Cuando empecé en este negocio de ser bárbaro -dijo Cohen-, todos los puentes tenían un troll debajo. Y no se podía atravesar un bosque como el que acabamos de cruzar sin que una docena de trasgos intentase cortarte la cabeza. -Suspiró-. Me pregunto qué ha sido de todos ellos.

         -Tú sabrás -insinuó el caballo.

         -Bueno, vale. Pero siempre creí que habría más. Siempre pensé que habría nuevos límites.

         -¿Cuántos años tienes?

         -Ni idea.

         -Entonces eres lo bastante viejo para no llamarte a engaño.

         -Sí, tienes razón.

         Cohen encendió otro cigarrillo y tosió hasta que se le humedecieron los ojos.

         -¡Se te está ablandando el cerebro!

         -Sí.

         -¡Darle hasta tu última moneda a un troll!

         -Sí -confirmó Cohen, y lanzó una voluta de humo al sol poniente.

         -¿Por qué?

         Cohen contempló el cielo. El resplandor rojizo era frío como las laderas del infierno. Un viento helado cruzó la estepa y sacudió los restos de su melena.

         -Por la forma como deberían ser las cosas -respondió.

         -¡Ja!

         -Por las cosas como fueron antes.

         -¡Ja!

         Cohen agachó la cabeza. Y sonrió.

         -Y por tres direcciones. Algún día moriré -dijo-, pero creo que hoy, no.

         El viento soplaba en las montañas y llenaba el aire de diminutos cristales de hielo. Hacía demasiado frío para nevar. Cuando el tiempo estaba así, los lobos bajaban a los pueblos y, en el corazón de los bosques, los árboles explotaban al congelarse. Pero cada vez quedaban menos lobos, y menos bosques.

         Cuando hacía un tiempo así, la gente sensata permanecía en sus casas, frente al hogar.

         Y se contaban historias sobre héroes.



    December 09

    Vamos al Zoo con los HAPPY TREE FRIENDS !


      
    December 06

    Has comido alguna vez un panecillo antipático ?

     

      KOGEPAN_____

    Érase una vez un panecillo que accidentalmente fue cocinado demasiado hasta quemarse, colocado junto a los demás en la tienda fue imposible venderlo, lo cual desarrolló en él un agrio carácter. Kogepan es arisco y tiene la tendencia de emborracharse con leche y soñar que un día podrá conseguir una forma mas apetecible y, así, ser vendido (es el sueño de todo panecillo de la tienda).

    Pese a lo amargado que está Kogepan, hay panecillos por los que se preocupa y se preocupan de él, dando a entender que tal vez su vida no sea tan mala como él piensa.

      
    December 05

    El Chiste más gracioso del Mundo ! ! !

    Un poquito de Humor británico con los geniales  MoNTy PyThoN!!!
         

    Monty Python's Flying Circus!
    December 02

    SMASHING PUMPKINS


     
    December 01

    Los gatos de Ulthar ( H. P. Lovecraft )

    Se dice que en Ulthar, un pueblo situado más allá del río Skai, nadie puede matar un solo gato; cosa que creo firmemente cuando contemplo el que tengo ronroneando ante el fuego. Pues el gato es enigmático, y está familiarizado con las cosas extrañas que los hombres no pueden ver. Es el alma del antiguo Egipto, y depositario de las leyendas de las ciudades olvidadas de Meroe y Ophir. Es pariente de los señores de la selva, y heredero de los secretos de la vieja y siniestra África. La Esfinge es su prima, y recuerda lo que ella ha olvidado.

    En Ulthar, antes de que sus diputados prohibiesen matar gatos, vivían un viejo campesino y su esposa que disfrutaban poniendo trampas a los gatos del vecindario para matarlos. No sé por qué lo hacían; hay quienes detestan los maullidos por la noche, y no les gusta que los gatos anden furtivamente por patios y jardines al anochecer. Sea cual sea el motivo, este viejo matrimonio gozaba atrapando y matando todo gato que se acercaba a su casucha miserable; y por lo que se oía después en la noche, muchos de los lugareños sospechaban que tenían un modo de matarlos de lo más singular. Sin embargo, no hablaban de esto con el viejo matrimonio, debido a la habitual expresión de sus rostros arrugados, y a que su choza era muy pequeña y estaba oculta y oscurecida bajo unos olmos corpulentos, en el fondo de un patio abandonado. En verdad, aunque los dueños de los gatos odiaban a estos viejos, los temían aún más; y en vez de tacharles de brutales asesinos, se limitaban a cuidar que ninguno de sus adorados gatos se aproximara impensadamente a la apartada casucha oculta bajo los árboles sombríos. Cuando por un descuido inevitable se perdía alguno, y se oían los maullidos por la noche, su dueño lloraba con impotencia, o se consolaba dando gracias al Destino por no haber sido uno de sus hijos el desaparecido de este modo. Pues la gente de Ulthar era simple, y no sabía de donde vinieron los gatos al principio.

    Un día entró por las estrechas y empedradas calles de Ulthar una caravana de extraños vagabundos que procedían del sur. Eran trotamundos atezados, distintos de aquellas gentes ambulantes que pasaban por el pueblo dos veces al año. Decían la buenaventura a cambio de plata en los mercados, y compraban alegres abalorios a los mercaderes. Nadie sabía de que país venían estos vagabundos; pero observaron que eran dados a rezar extrañas plegarias, y que a los lados de sus carromatos llevaban pintadas extrañas figuras con cuerpo humano y cabeza de gato, de halcón, de león o de carnero. Y el jefe de la caravana llevaba un tocado con dos cuernos y un curioso disco entremedias.

    Iba en esta singular caravana un niño que no tenía padre ni madre, sino sólo un gatito pequeño y negro al que cuidaba. La peste no había sido amable con él, aunque le había dejado este ser diminuto y peludo que dulcificaba su dolor; cuando se es muy joven, uno puede encontrar gran alivio en las vivarachas travesuras de un gatito negro. Así, el niño a quien las atezadas gentes llamaban Menes sonreía cada vez más, y llora cada vez menos, cuando se sentaba a jugar con su gracioso gatito en las escaleras de un carromato decorado de singular manera.

    A la mañana del tercer día de estancia en Ulthar, Menes no pudo encontrar a su gatito; al verle sollozando en el mercado, los lugareños le hablaron del viejo y de su esposa, y de lo que se oía por la noche. Al escuchar todo aquello sus sollozos dieron paso a la reflexión, y finalmente a la plegaria. Extendió los brazos hacia el sol y rezó en una lengua que los lugareños no entendieron; aunque no pusieron mucho empeño en entender, ya que les acaparaban la atención el cielo y las formas curiosas que adoptaban las nubes. Era muy extraño, pero tan pronto como el niño hubo terminado su oración, parecieron formarse en lo alto las figuras brumosas y oscuras de unos seres exóticos, criaturas híbridas coronadas con los cuernos y el disco entremedias. La Naturaleza está llena de tales ilusiones para sugestionar a quienes son imaginativos.

    Esa noche, los trotamundos se fueron de Ulthar, y no se les volvió a ver. Y los habitantes se sintieron consternados al darse cuenta de que no había un solo gato en todo el pueblo. De cada uno de los hogares había desaparecido el gato familiar; los grandes y los pequeños, los negros, los grises, los rayados, los amarillos y los blancos. El viejo Kranon, que era el burgomaestre, juró que habían sido las gentes atezadas quienes se los habían llevado en venganza por la muerte del gatito de Menes; y maldijo a la caravana y al niño. Pero Nith, el flaco notario, declaró que el viejo campesino y su esposa eran más sospechosos aun, ya que su odio a los gatos era conocido por todos, y más atrevido cada vez. Sin embargo, nadie se atrevió a acusar al siniestro matrimonio, aun cuando el hijo del posadero, el pequeño Atal, aseguraba haber visto a todos los gatos en aquel patio maldito, bajo los árboles, avanzando con paso medido, lenta y ceremoniosamente, y describiendo un círculo alrededor de la choza en fila de a dos, como si ejecutasen algún inaudito ritual. Los lugareños no sabían si creer al chico; y aunque temían que el malvado matrimonio hubiese hechizado y exterminado a todos los gatos, preferían no enfrentarse con el viejo campesino mientras no saliese de su patio tenebroso y repugnante.

    Así que el pueblo de Ulthar se acostó embargado por la ira y la impotencia; y he aquí que al despertar por la madrugada, ¡cada gato había regresado a su hogar respectivo! Los grandes, los pequeños, los negros, los grises, los rayados, los amarillos y los blancos; no faltaba ninguno. Todos aparecieron gordos y lustrosos, emitiendo sonoros ronroneos de satisfacción. Los ciudadanos hablaban maravillados del caso. El viejo Kranon insistió una vez más en que había sido el pueblo atezado quien se los había llevado, puesto que los gatos jamás regresaban vivos de la choza del viejo matrimonio. Pero todos coincidieron en una cosa: que la negativa de los gatos a probar sus respectivas raciones de comida y su plato de leche era sumamente singular. Y durante dos días enteros, los lustrosos y perezosos gatos de Ulthar no tocaron alimento alguno, y se limitaron a dormitar junto al fuego o al sol. Una semana transcurrió, hasta que los lugareños observaron que no había luz, por la noche, en las ventanas de la choza oculta bajo los árboles. Luego, el flaco Nith comentó que nadie había visto al viejo ni a la vieja desde la noche en que desaparecieron los gatos. Una semana después, el burgomaestre decidió vencer su temor y visitar la vivienda extrañamente silenciosa; como era su deber, aunque tuvo el cuidado de hacerse acompañar por Shang el herrero y Thul el cantero como testigos. Y cuando echaron abajo la frágil puerta no encontraron otra cosa que dos esqueletos humanos limpios y mondos en el suelo de tierra, y un montón de cucarachas que corrían por los rincones oscuros.

    Mucho se habló después entre los habitantes de Ulthar. Zath, el alguacil, discutió largamente con Nith, el flaco notario; y Kranon y Shang y Thul fueron abrumados a preguntas. En cuanto al pequeño Atal, el hijo del posadero, fue interrogado a fondo, y se le dio un caramelo en recompensa. Hablaron del viejo campesino y su mujer, de la caravana de atezados vagabundos, del pequeño Menes, de su gatito negro, de la plegaria de Menes y el cambio del cielo, de la acción de los gatos la noche en que se fue la caravana, así como de lo que encontraron mas tarde en la choza que hay bajo los árboles sombríos del patio repugnante.

    Al final, los diputados aprobaron esa famosa ley de que hablan los mercaderes en Hatheg, y que discuten los viajeros de Nir; a saber: que en Ulthar, nadie puede matar un solo gato.


                                           


    November 30

    ¿ Los Hamsters comen queso ?

    EBICHU
     
    Ebichu es una hamster parlante amante del queso y el helado que intenta ser la mejor ama de casa para su dueña, una solterona amargada con un novio inútil y mujeriego.
     
    Por mucho que se esfuerce, Ebichu siempre acaba siendo el blanco de la ira de ambos.
     
      

    Manga de los RED HOT CHILI PEPPERS

     
     UNDER THE BRIDGE  (Harold Sakuishi)
     
    Tomo único -descargar-> Tomo nº 1 - Under the Bridge
     
    (Pincha en el link, escribe el código de 3 letras, espera 45 segundos y dale al Free Download)

     
    img522/1410/pbunderthebridgerhcppagya4.jpg
     
     Historia 99,5% real de cómo el autor del manga conoció a sus ídolos  RED HOT CHILI PEPPERS
     
     
    November 29

    BLINK 182

     
    November 27

    Un detective con mucha pluma........

    Es...... DUCKMAN!!!!

    Otro de esos clásicos ya olvidados por muchos. He tenido que subir yo mismo el capítulo en YouTube porque no había ninguno en español..... ya iré poniendo más, por lo pronto a disfrutar de éste !!!!!!!



        
    November 26

    DIGIMORTAL. Nada que ver con Digimon...... XD

      DIGIMORTAL
     (Tsutomu Nihei) 


    Tomo único -- descargar --> 
    Tomo nº 1 - Digimortal
    (Pincha en el link, escribe el código de 3 letras, espera 45 segundos y dale al Free Download)



    Digimortal es un asesino a sueldo al que contratan para matar a uno de los dirigentes de una nueva inquisición que tiene sumida a la población en un terror absoluto.



    November 24

    ¡¡¡¡Fiesta Looooooca!!!!!!! XD

    GIRL´S HIGH

    Ayano, Yuma y Eriko son tres amigas de toda la vida que van a comenzar el Instituto. Allí conocerán a Himeji, Ogawa y Kouda, otras tres amigas con las que harán buenas migas. Las situaciones cómicas y picantes se sucederán en su vida diaria hasta acabar dándose cuenta de que lo que necesitan son...... hombres.  (ojo: esto último no se trata de un comentario machista, es que las chicas están como locas por pillar un novio XD de ahí lo de la fiesta)

     

                  


    No he sido yo, ha sido el Pato ! ! ! !

    Capítulo completo de "LAS MACABRAS AVENTURAS DE BILLY & MANDY"

         
    November 23

    Con Cuernos y a lo Loco XD

    ELFEN LIED

    Nyu, un organismo metamórfico con forma de chica, destruyó y escapó de un laboratorio. Tiene dos personalidades, una la de una asesina que mata aleatoriamente, y otra la de una chica desamparada que no entiende ni una palabra. ¿Qué le ocurrirá a Kota y Yuka que por casualidad han puesto a Nyu bajo su cuidado?

    Aviso: Este Anime tiene mucho Gore Gore Gore !!!!